El misterio del pueblo argentino que quedó bajo el agua

En Argentina existe un pueblo que desapareció casi por completo bajo el agua.
Durante años quedó abandonado, hasta que el nivel del lago bajó y reveló sus ruinas.

¿Qué pasó con este pueblo?

Villa Epecuén fue un pueblo turístico ubicado en el partido de Adolfo Alsina, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Durante gran parte del siglo XX fue famoso por el Lago Epecuén, cuyas aguas hipersalinas —con una concentración de sal incluso superior a la del Mar Muerto— atraían a miles de turistas cada año por sus supuestas propiedades terapéuticas. En su apogeo, el pueblo llegó a recibir más de 25.000 visitantes por temporada.

Foto real de la villa Epecuén en 1980

El desastre comenzó a gestarse por una combinación de factores humanos y climáticos. Durante años se realizaron obras hidráulicas mal planificadas, como el canal Ameghino, que modificaron el equilibrio natural del sistema de lagunas de la región. A esto se sumaron lluvias extraordinarias a comienzos de la década de 1980, que elevaron peligrosamente el nivel del lago. El 10 de noviembre de 1985, un terraplén de contención cedió y el agua comenzó a ingresar de manera imparable al pueblo.

La inundación fue lenta pero devastadora. En pocos meses, Villa Epecuén quedó completamente sumergida bajo más de 10 metros de agua. Sus aproximadamente 1.500 habitantes tuvieron que evacuarlo todo, dejando atrás casas, hoteles, comercios y recuerdos. A diferencia de otras catástrofes, no hubo víctimas fatales directas, pero el pueblo quedó oficialmente abandonado y borrado del mapa.

Foto real del pueblo mostrando las ruinas donde se compara en antes y el después

Un lugar detenido en el tiempo

Durante casi 25 años, Epecuén permaneció bajo el agua. Recién a partir de 2009, una prolongada sequía provocó el retroceso del lago y las ruinas comenzaron a reaparecer. Calles cubiertas de sal, árboles petrificados, esqueletos de edificios y estructuras corroídas emergieron como una postal apocalíptica. El alto nivel de salinidad destruyó casi todo, dejando al pueblo en un estado de ruina total.

Uno de los símbolos más conocidos de Epecuén es Pablo Novak, quien regresó a vivir allí en soledad tras la retirada del agua, convirtiéndose en el último habitante del pueblo. Su historia, junto con las imágenes del lugar, ayudó a que Villa Epecuén se hiciera conocida a nivel mundial como un ejemplo extremo de cómo el progreso y la mala gestión ambiental pueden terminar sepultando comunidades enteras.

Hoy, las ruinas de Villa Epecuén son un sitio turístico y un recordatorio tangible de una de las inundaciones más impactantes de la historia argentina. Bajo la sal y el agua no solo quedaron edificios, sino también una advertencia que aún sigue vigente.

Foto real de las ruinas

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